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09
Mar
09

Tres reflexiones inconexas

.1. Nuestro pensamiento racional debería poder ser más rápido. No puede rebasar la velocidad de la palabra. ¿Puede alguien conseguir pensar en conceptos, en impulsos, sin que tenga que “leer” mentalmente? ¿Sobrepasar esa velocidad consiguiendo asimilar lo que piensa, es decir conseguir hacerlo de modo racional, no ser un mero instinto? Al ser imposible, una inteligencia artificial siempre optimizará mejor esa velocidad que un humano.

Y como consecuencia, ¿acaso, piensan más rápido las personas cuya fonética en su lenguaje es de menor extensión?

.2. La desinformación lleva a la superstición, al mito, al paganismo (despojada dicha palabra de su peso religioso). Pero aún más peligroso puede ser la sobreinformación, la saturación que se da en la actualidad. Ella nos llevará a la confusión, la desconfianza y el conformismo de la inmediatez de “conocimiento”. La probable muerte de la curiosidad que mueve el pensamiento.

.3. La desnaturalización del conjunto. Su incomprensión.

Una persona en la actualidad es incapaz de conocer el funcionamiento completo del utensilio que maneja. Por ejemplo, ni usted ni nadie es capaz de aprehender como trabaja el aparato por el que lee este texto que no está en un soporte tangible. La tecnología impide la comprensión del objeto, deja de tener un funcionamiento “físico”.

Como tonto ejemplo, antiguamente un hombre era capaz de hacer por sí mismo un carruaje; ahora mismo una sóla persona es incapaz de hacer un vehículo, un ordenador… partiendo de cero, haciendo las piezas por sí mismos. Históricamente, la desaparición de la artesanía, la cadena de montaje y el triunfo de la tecnología nos han impuesto dicha “deshumanización” del utensilio.

Progresivamente nuestra relación con el mundo se hace cada vez más compleja por lo incomprensible del utensilio que usamos.

25
Feb
09

Doctrinas para una vida mejor (1)

Ve a lo esencial. Sustituye en tu vida la expresión “quiero poseer” por “quiero ser”.

25
Feb
09

La evolución de la televisión en España

roto_television

El Roto - elroto@inicia.es

La televisión cambia continuamente. Lejos quedó la disyuntiva de ver el único canal disponible o apagar el aparato. Este viejo eremita recuerda ya lejano el día en que no era necesario, algo que hoy en día parece imprescindible, como el mando a distancia.

Con la aparición de las privadas, al inicio de los 90, la lucha por la audiencia se cimentaba en las grandes figuras que convivían con el espectáculo chabacano aunque inocente (véase Mamma Ciccio). A estas cadenas llegaban presentadores con experiencia, periodistas que procedían de otros medios y cuyas caras se iban haciendo familiares (como José Luis Balbín y Jesús Hermida).

A los que retomaron su estela, las caras conocidas de finales de los 90, se les fueron blindando los contratos, convirtiéndolos en personajes para todo, se convertían en seña de identidad, que en caso de fallar en un programa, podían cambiar a otro de la misma cadena.

A principios de la presente década, la entrada de los italianos Vasile (1999) en Telecinco y Carlotti, primero en Telecinco y luego en Antena 3 (2003), provoca una ”’modernización” de la televisión privada. Una búsqueda pura y dura, muy dura, por la audiencia. El auge de la telebasura, de las productoras que vertían subproductos para cualquier canal que se lo pagase y de las polémicas entre programas (incluso de la misma cadena) en pro de la audiencia.

Pero parece que nos hemos separado de la ”senda italiana” que marcaban los dos nombrados ”capo del cuore”. Al hartazgo tras más de cinco años de saturación de la audiencia por los programas cotillas se une la atomización (lo cual suele devenir en empobrecimiento en términos de calidad) de la oferta televisiva. El hecho de la forzosa migración a la TDT hará que los porcentajes de share se vayan pareciendo cada vez más a los que hay en el imperio americano, donde pasar del 10% es una hazaña, y para ello es necesaria la fidelización del espectador por medio de las series y algún concurso con gancho.

Pero para eso aún queda tiempo, estamos en un periodo de transición. Al igual que en todos los aspectos de nuestra vida (como en la información, el conocimiento, las opiniones…), la televisión tiende a la multiplicidad y a la saturación.

10
Feb
09

El discurso unívoco (equívoco) en el conflicto de Oriente Próximo

¿Por qué Europa parece indignarse únicamente con lo que sucede al pueblo palestino? Cuántos conflictos silenciosos no gozan del foco de los medios de comunicación de la Unión. Parece que sólo causa repulsa Israel, y por ende, los Estados Unidos.

Difícil es cuestionar la información que nos llega cuando el hecho es que la cifra de muertos palestinos tiene dos ceros más que la de judíos. Pero la mitad Palestina que sobrevive en Gaza, asediada por sus vecinos, tampoco ha gozado de ayuda por parte de Egipto, cerrándole su frontera común en los momentos más difíciles. Los pobres palestinos de Gaza, han pasado a ser desde hace tiempo, los mártires elegidos por los radicales para erosionar la imagen israelí. Sus escudos humanos son el mejor cultivo para la próxima foto ganadora del premio Pulitzer.

Tras los combates, Hamas intenta hacerse con el control de la ayuda humanitaria, para que su posición no se debilite frente a Al Fatah. Si nos manifestamos con fuerza en contra de la desproporcionada respuesta israelí, habría que hacerlo con igual determinación en contra de un gobierno radical, nido de terrorismo, que se opone a toda concepción de sociedad igualitaria como la concebimos en los países donde ha habido tantas manifestaciones últimamente.

El discurso de la prensa europea no puede ser unívoco. No debería haber interpretaciones simplistas de buenos y malos, ya que, como sabemos el mundo no es blanco o negro, sino que está lleno de tonos diferentes de grises… pero quedaes tan fácil y queda tan bien ponerse una “palestina” lingüística.

Sin hablar de izquierdas ni derechas, ni demócratas o republicanos, da la sensación de que, aunque quizá sea inconscientemente (o no), en Europa tendamos a enfrentarnos cada vez más a las posturas de relaciones internacionales del Imperio de los cien años, nuestro primo mayor, los USA. ¿Es un modo de reivindicarnos? ¿De diferenciarnos para no ser asimilados?

03
Feb
09

España…

El mayor imperio del mundo que pasó a ser de los países más atrasados de occidente en poco más de dos siglos.

El país de extremos. Somos mugre de donde a veces aparecen individuos descollantes mundialmente en la literatura, las artes, el pensamientos. Donde conviven férreas creencias católicas y matrimonios gays.

Del de crecimiento mayor de la UE al de mayor paro. El país de los reinos de taifas de las mal entendidas comunidades autónomas. El de la eterna picaresca y el “vuelva usted mañana”.

El país cuyas leyes parecen hacerse con 4 años de caducidad. Donde los políticos forman una piara bulliciosa que se reune a patalear en ambas cámaras.

El del ejército de funcionarios. De la baja productividad y competitividad que se paliaba con ofrecernos más baratos que nuestros vecinos europeos para atraer el turismo y las industrias.

Tras estos años de bonanza-burbuja, nuestro país demuestra ser un nuevo rico que siempre fue un torpe borrego.

28
Ene
09

Los engranajes de una ciudad

fachadaUna de las cosas que más me satisfacen, como eremita social, en mis primeras visitas a ciudades es perderme por ellas. Olvidarme de los lugares típicos durante unas horas, dejar de ser un turista más y convertirme en uno de sus ciudadanos aunque sólo sea aparentemente.

Se puede aprovechar para ello una tarde (el momento antes del atardecer es el que más me gusta) y dejarse llevar.  Saber que sigues en el mismo barrio suele ser suficiente para no perderte. El recorrido debe ser errático, puede que se pase dos veces por el mismo lugar. No importa, son dos tiempos distintos, momentos únicos en sí que hacen que lo que visitas sean dos lugares “distintos”.

Dejarse llevar es, en realidad, saber elegir por dónde ir, puede ser una elección inconsciente, harto difícil porque siempre hay factores influyentes. Yo prefiero elegir el camino que me lleve por lo que puede ser más pintoresco, por donde parece que voy a encontrarme el reflejo más vívido de los vecinos de la ciudad. Llegar a sus engranajes.

Los engranajes que hacen que la ciudad funcione, viva. Ver al obrero que vuelve de trabajar, la mujer que saca la basura, oir un grito en un idioma que no entiendes, y la ropa tendida…

La elección del lugar para dejarse llevar es igualmente importante. No debe ser un lugar que se asemeje a otras ciudades. Las grandes avenidas de las ciudades tienen a ser todas iguales, las mismas tiendas, las mismas marcas, incluso personas similares… todo fruto de la globalización. Tampoco nos sirven las monótonas urbanizaciones, los inabarcables barrios dormitorio. Debe tener identidad propia. Ser algo único. El Madrid de los Austrias, el casco histórico barcelonés, el Trastevere de Roma…

La experiencia que te llevas de esa ciudad no será la misma que te llevarías mirando una guía o una colección de las postales con sus estampas típicas. En estos engranajes de la ciudad está su verdadero corazón.

PD: La ciudad en la que vives puede también servirte, si tiene un tamaño suficiente. Apenas miramos por encima de lo que es la planta baja de los edificios. Creemos que conocemos nuestro entorno pero prueba a observar los balcones, las azoteas… También pueden ayudar las líneas de autobus. Seguro que hay alguna que no has cogido nunca o desde hace años. Deja que te lleve a las paradas finales y al bajarte pon en práctica el recorrido errático.

27
Ene
09

La visita de nuestro otro yo

– Amigo, supón que el universo es lineal, único y no-multidimensional.

No es difícil. Llevamos pocas generaciones poniéndolo en duda. Continúa eremita…

– Supón ahora que tuvieras que viajar al pasado por cualquier razón y temieras que, de ser detectado, el shock para nuestros hermanos del pasado fuera determinante para cambiar el futuro del que vienes. ¿Qué harías?

– Obviamente, de ser necesaria mi visita, evitar todo contacto con los protagonistas de ese pasado.

– Tendrías que hacer algo más. No puedes permitirte levantar sospecha ya que puedes ser visto al llegar, al irte…

– Intentaría estar en lugares en los que el encuentro sea lo más lejano o difícil posible. Y que mi apariencia se asemeje a algo que conozcan o sea similar a alguna superstición que tengan para que no puedan sospechar nada.

– Eso está mejor. Un buen sitio para esos momentos en los que puedas ser visto sería una situación elevada, el cielo, o donde no seas muy visible, la penumbra. En los tiempos pretéritos te verían como algo asociado a su espiritualidad y en los cercanos, más descreídos, te asociarían a alguno de los mitos que muchos aceptan como ciertos mientras otros se negarían a sí mismos haber visto nada. ¿No te suena cercano amigo mío? ¿No harías eso?